{"id":238,"date":"2003-12-24T07:03:13","date_gmt":"2003-12-24T12:03:13","guid":{"rendered":"https:\/\/drmad.org\/blog\/?page_id=238"},"modified":"2017-07-25T22:00:49","modified_gmt":"2017-07-26T03:00:49","slug":"hoy-es-noche-buena","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/drmad.org\/blog\/hoy-es-noche-buena","title":{"rendered":"Hoy es noche buena"},"content":{"rendered":"<p><i>\u00c9rase una vez un peque\u00f1o caballo de cristal<\/i>, que descansaba sobre un router, en la sala de servidores. Peque\u00f1o, transparente y calmado, el caballito habia estado ahi casi 9 a\u00f1os, desde que la peque\u00f1a Julia lo dej\u00f3, sin remordimiento y sin acordarse, despu\u00e9s de visitar a su padre.<\/p>\n<p>Esa misma tarde decidieron dar de baja al router. Cuando entramos a la sala, Robles y yo fijamos nuestras miradas sobre Caballito. El caballito tenia la mirada fija de siempre, solo que en ese momento parec\u00eda que supiera el destino que le aguardaba, ser desterrado de su \u00faltima y larga morada. \u00ab- Que hacemos con el juguete?\u00bb, me pregunt\u00f3 Robles. El tiempo dej\u00f3 de existir por algunos minutos, y fue acompa\u00f1ado del silencio de los pensamientos. \u00ab- Que te parece? Lo hizo mi madre como regalo de navidad para mi hijita\u00bb, dijo Julca hace 9 a\u00f1os como si fuera ayer, con los ojos brillantes, cuando sac\u00f3 de su bolsillo aquella representaci\u00f3n cristalina de un noble animal. \u00abNo puedo esperar a Navidad para d\u00e1rselo!\u00bb, nos dijo a todos. Debajo de la tenue capa de polvo, el caballito emanaba aun el brillo de las manos que lo hicieron, aunque maltratadas por los a\u00f1os, pero rebosante de amor. Robles sacudi\u00f3 su cabeza, como pensando: \u00abes solo un juguete\u00bb, y empez\u00f3 a desconectar al router. Yo estaba aun fuera del tiempo. Cog\u00ed al caballito, frio por los vientos polares que recorren la habitaci\u00f3n, y lo limpi\u00e9 con mis dedos. Pens\u00e9 en su l\u00fagubre destino, asi que prefer\u00ed convertirlo en mi compa\u00f1ia de Noche Buena, ech\u00e1ndomelo en el bolsillo.<\/p>\n<p>Yo no conocia a la peque\u00f1a Julia, sino hasta esa tarde de diciembre, 9 a\u00f1os atr\u00e1s. Tenia los cabellos casta\u00f1os y largos hasta la cintura, y era gordita, con la cara ovalada, al igual que su padre. Pero su semejanza acababa ahi. \u00ab<i>No me lo pod\u00eda creer, aquel helado de chocolate<\/i>\u00a0sabia a puaj!!! Deberian de despedir a ese serrano\u00bb, le comentaba a su madre mientra entraban de sorpresa a la sala de servidores. \u00abElla es mi hija, Julia\u00bb, me dijo Julca, rojo como un tomate. La ni\u00f1ita ya habia aprendido a hacer gestos despectivos con su rostro. \u00abHijita, hoy es Noche Buena, y no hay que sentir desprecio por las personas\u00bb, coment\u00f3 Julca a su hija un poco en voz baja, mientras que su esposa sal\u00eda tal y como entr\u00f3 a la sala.<\/p>\n<p>El router ya estaba en su caja, y las luces de la sala de servidores ya estaban apagadas. La gente ya se estaba despidiendo con los tradicionales abrazos navide\u00f1os. Yo deb\u00ed de participar en los abrazos. No lo recuerdo. La tarde estaba rojiza, y salvo mis compa\u00f1eros de trabajo, la calle estaba desierta. Hac\u00eda un viento inusual, y algunas luces navide\u00f1as habian empezado ya su danza nocturna. Yo estaba parado solo, sobre la acera, viendo el trayecto que por casi una d\u00e9cada habia recorrido para Navidad. No queria llegar a mi habitacion, no estaba con humor para encarar a la soledad, pero no habia otro rumbo que seguir. Me dispuse a empezar mi trayecto, cuando sent\u00ed en mi bolsillo al caballito. Lo volv\u00ed a contemplar. El caballito brillaba con un fulgor ocre, a\u00fan con sus ojos grandes y esf\u00e9ricos, como si estuviera pensando en su nuevo destino.\u00bbMira esto, Julita, es el regalo de navidad de tu abuela!\u00bb. Julca estaba muy emocionado con la entrega. Se podia decir que el era un ni\u00f1o m\u00e1s en ese momento, y no aguant\u00f3 la navidad para entreg\u00e1rselo. \u00ab- Ah&#8230; que bonito&#8230;. Papi, \u00bfya me compraste la casa de la Barbie que te ped\u00ed?\u00bb\u00a0<i>La mirada de aquella ni\u00f1a<\/i>\u00a0hizo mas fria la habitaci\u00f3n. Julca, tartamudeando un poco, respondi\u00f3: \u00ab- Pero, hijita, tu abuela lo ha hecho con mucho cari\u00f1o para t\u00ed, no te gusta?\u00bb. \u00ab- Hace frio, papi, v\u00e1monos ya\u00bb, dijo Julia. Julca se enderez\u00f3, y con la cabeza cabizbaja y una sonrisa algo forzada, se despidi\u00f3 de nosotros con un \u00abfeliz navidad\u00bb.<\/p>\n<p>Ya empezaba a oscurecer en aquella calle fuera de mi centro de trabajo. Algunos familiares llegaban a las casas, al otro lado de la acera. Cog\u00ed en mi mano el caballito, me acomod\u00e9 la casaca, y me dispuse a ir al centro de la ciudad. Por doquier habia gente moviendose, de aqui para all\u00e1, unos buscando un regalo apresurado, otros buscando el sagrado alimento de la navidad. Los comerciantes anunciaban sus productos como la creatividad les sugeria, en medio de todo el bullicio de Noche Buena. Al ver el tumulto, pens\u00e9 que muchas de esas personas se sienten obligadas a realizar dichos menesteres. Pens\u00e9 que son muy pocas las personas que hacen las cosas por que de verdad tiene el deseo y la motivaci\u00f3n de hacerlos. Pens\u00e9 que son muy pocas las personas, como Julca, que hacen y soportan todo, por amor. Como Julca no he conocido otra persona: risue\u00f1o, siempre tenia una sonrisa dibujada en el rostro. A\u00fan en el funeral de su madre, hace unos 6 a\u00f1os atr\u00e1s, \u00e9l le contaba cuentos y chistes, al lado de su ataud, como si solo estuviese a punto de dormir. Como Julca, ya no queda personas en este mundo, personas sin prejuicios que hacen las cosas por que les gusta hacerlas, por que estan enamoradas de la vida. Julca fu\u00e9 un compa\u00f1ero de trabajo excepcional, y un padre formidable. \u00abSonrie aunque te asfixien!\u00bb, nos decia siempre. Y siempre tuvo su sonrisa en el rostro, hasta el final de sus d\u00edas. El d\u00eda de su funeral, hace ya dos a\u00f1os, hubiese querido decir a la joven Julia que no llorase por su padre, por que a \u00e9l no le hubiese gustado verla as\u00ed. Hubiese querido decirle cuan feliz estaba \u00e9l por el caballito de cristal que le iba a regalar a su hijita, y que ella despreci\u00f3. Hubiese querido decirle que ella no se merecia nada de eso. Creo que el dolor me acobard\u00f3.<\/p>\n<p>Unos ni\u00f1os se tropezaron conmigo. \u00abDisculpe se\u00f1or\u00bb, me dijeron todos casi al \u00fanisono, y con una amplia sonrisa en sus rostros. Yo tambi\u00e9n les sonre\u00ed. Me percat\u00e9 que los ni\u00f1os llevan abundante amor en sus corazones, y son capaces de transmitirlo con una simple sonrisa. Las personas como los ni\u00f1os, o como Julca, tienen la habilidad de hacer trascender su amor, aun mas all\u00e1 de los l\u00edmites de los humanos. Julita ahora est\u00e1 en la universidad, fuera del pa\u00eds, y su madre me coment\u00f3 que ella cambi\u00f3 bastante despues de fallcer su padre. El amor de Julca trascendi\u00f3 las barreras de la muerte.<\/p>\n<p>Ya era tarde, decid\u00ed regresar a mi habitaci\u00f3n. Despues de recibir varios \u00abfeliz navidad\u00bb de los vecinos, llegu\u00e9 bastante contento, sin saber a\u00fan por qu\u00e9. Saqu\u00e9 el peque\u00f1o panet\u00f3n que compr\u00e9, y empec\u00e9 a preparar un poco de chocolate. Ya faltaba poco para la media noche, y me sentia bastante feliz. Una sonrisa amplia se dibuj\u00f3 en mi rostro, y me tumb\u00e9 sobre mi cama. El caballito de cristal sali\u00f3 de mi bolsillo. Lo sostuve en mis manos nuevamente. Esta vez parecia alegre. Los ojos le brillaban de colores navide\u00f1os, dando la sensaci\u00f3n que que quiere cabalgar con toda sus fuerzas.<\/p>\n<p><i>Lo puse sobre mi cama, y muy lentamente<\/i>, empec\u00e9 a observarlo. El caballito de cristal queria relinchar de felicidad. Queria salir a trotar por el mundo, sin importar los problemas que haya, por que el caballito tiene amor en su coraz\u00f3n. En esa Noche Buena, todo cambi\u00f3 para mi. Me sent\u00ed con el coraz\u00f3n lleno de amor, y al igual que el caballito de cristal, sent\u00ed ganas de salir a enfrentarme a la vida, sin importar lo que suceda. Me qued\u00e9 observandolo, y acariciandolo con mi dedo. El caballito de cristal queria hablarme.<\/p>\n<p>\u00ab<i>Si por lo menos alguien quisiera escucharme<\/i>, yo me sentiria feliz.\u00bb, parecia que decia. En eso, las campanas de la iglesia empezaron a sonar, y los chicos afuera gritaban m\u00e1s que nunca, los cohetecillos saltaban sobre la acera, y la gente se saludaba fraternalmente. Yo no pude contenerme. Sal\u00ed a la puerta, con el caballito de cristal en la mano, y grit\u00e9. Grit\u00e9 tan fuerte como mis pulmones me lo permitieron. Grit\u00e9 tanto, que estoy seguro que Julca me escuch\u00f3, y gritamos al un\u00edsono:<\/p>\n<h3>\u00abFELIZ NAVIDAD!!!\u00bb<\/h3>\n<p>(Desde el <a href=\"https:\/\/web.archive.org\/web\/20040104194141\/http:\/\/people.paperclip.com.pe:80\/drmad\/cerebro.php?id=44\">Wayback Machine<\/a>)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00c9rase una vez un peque\u00f1o caballo de cristal, que descansaba sobre un router, en la sala de servidores. 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